Lanza Sábado, 27 de febrero de 1999
LA GALERÍA ALMAGREÑA FÚCARES ABRE HOY “SUITE MADRID”
El artista José Luis Pastor (1971) es la nueva baza con la que la galería Fúcares de Almagro estrena el mes de marzo, con las composiciones “Suite Madrid”.
La exposición, que se inaugura hoy, permanecerá abierta hasta el 15 de abril. Se trata del trabajo de Pastor, un artista formado en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca y residente en Almagro, que presenta su segunda exposición individual en la Galería Fúcares, donde anteriormente ha expuesto en varias colectivas así como en las dos últimas ediciones de ARCO. Durante el pasado año fue merecedor de primeros premios en algunos de los más relevantes certámenes celebrados en la provincia.
1. En su corta pero interesante trayectoria Pastor se ha mantenido atento a una suerte de lenguajes muy personales, en el que la aparente sencillez de ejecución de las imágenes se conjugaba con un distanciamiento conceptual que imprimía su trabajo, produciendo unas obras cuya configuración visual obtenía una dimensión formal de alto contenido semántico.
La obra actual de Pastor ha trascendido su anterior utillería objetual de carácter doméstico y cotidiano, para sumergirse de lleno en un territorio urbano codificado y marcado por toda la iconografía de nuestro entorno contemporáneo. El mobiliario moral de la modernización, la crisis de la civilización urbana, los parajes de luz y sombra que conforman los avituallamientos usuales de la gran ciudad, la aceleración y el sentido de la velocidad que marcan los ritmos sincopados del tiempo presente son algunos de los signos que nutren la pintura de Pastor. |
La tribuna, Sábado 27 de Febrero de 1999
(Siguiente punto continuación del anterior en éste periódico)
2. Una pintura que pregona más que oculta su origen fotográfico, pero que entremezcla los mecanismos técnicos de proyección en la tela con una singular actuación dibujística, a modo de intervención personalizada sobre la frialdad de la imagen mecánica. Así va surgiendo un universo de luces y sombras, de formas en negativo o siluetas quemadas por la luz, siempre en tonos decididamente monocromos, cegados por el fogonazo poético con que la gran metrópolis ha impactado al artista y que él ha acertado a devolver en forma de una mirada sorprendida pero escrutadora de la realidad, una mirada enigmática y algo lacerante, bajo cuya aparente estilización puede latir la dureza de su inestable y dramática condición.
En esa mirada al exterior Pastor ha tratado de convocar también su mirada interior, de encontrar una medida y un sistema analítico, manifestándose finalmente ante el espectador de sus cuadros con la desnudez y la sorpresa que se hace evidente, y al tiempo con un grado de curiosidad , atención y voracidad visual que resultarán llamativos.
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