Para residir en la hierba es conveniente, a veces, alejarse a las ciudades que siempre se camuflan, latentes y escondidas, en el reverso de esas mismas ciudades .José Luis Pastor (Barcelona 1971) está inmerso en el viaje, solitario y secreto, que ha de llevarle a la frontera de una nueva pintura en una nueva ciudad, la que él está descubriendo /inventando con su pincel/ pistola. Su reciente exposición El mundo de las creencias (Castillo de San José de Valderas, Madrid) ahonda en su teoría de plasmar ,a través de esmaltes sobre lona, esas ruinas impostadas sobre las que se levantan los escombros del futuro, la ciudad como una superposición de vidas que se fagocitan entre sí, dando lugar a una neblina que nunca se disipa porque es el polvo ,de plástico y grisáceo, que envuelve a los andamios permanentes de las calles.
El prólogo del catálogo, a cargo de David Mayor ,se titula El esqueleto de la ciudad .Encontrar el esqueleto de los edificios-bloques ,museos ,bibliotecas, caserones-,de la bruma en el pasado y el presente de la arquitectura ,de las dos ciudades que conviven en cada mapa de metro o en cada avenida ,es como admitir que en la historia no hay color ,que todo duerme ,que los transeúntes son sonámbulos que duermen.” Los cuadros de José Luis Pastor se preocupan de esas notas a pie de página que ponen en evidencia un territorio que trata de convertir al ciudadano en fantasma” , dice David Mayor.
En el Mundo de las Creencias, al final, nada es del todo cierto. Quizá la mirada narrativa más que pictórica, sabe que todo depende de cuál sea nuestra idea de esplendor.
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